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Limpieza, higienización, desinfección: ¿cuáles son sus diferencias?

En estos últimos meses, se ha hablado mucho de los procesos de limpieza, y la desinfección ha ganado un papel protagonista. Sin embargo, no siempre se tienen claras las diferencias que existen entre los conceptos de limpieza, higienización y desinfección.

Entendemos por limpieza el proceso de eliminación de restos físicos de las superficies, como por ejemplo grasas, alimentos o polvo, mediante acción física, agua, detergentes o productos enzimáticos. La limpieza es el proceso previo imprescindible para proceder a la desinfección

Un entorno limpio es beneficioso para evitar alergias, problemas dermatológicos y respiratorios, reduciendo también el riesgo de accidentes laborables. Además, un espacio limpio y ordenado aumenta la productividad y la eficiencia y reduce el estrés.

La higienización es un término ambiguo, que se aplica a aquellos procesos de limpieza en los que mediante el uso de maquinaria o detergentes considerados higienizantes se estima que además de limpiar, se reduce la carga bacteriana de superficies y objetos. Dichos detergentes higienizantes son aquellos que a pesar de que en su composición incorporan una o varias materias activas desinfectantes, no se encuentran registrados como tal siguiendo el marco legislativo correspondiente, motivo por el cual no se puede acreditar legalmente su eficacia desinfectante.

La desinfección, sin embargo, es un proceso químico mediante el cual si se garantiza la eliminación o reducción de microorganismos (virus, bacterias, etc.) en superficies y objetos hasta niveles que no son perjudiciales para la salud. Para ello se emplea maquinaria o detergentes desinfectantes de eficacia demostrada y que por tanto, se encuentran debidamente registrados según el marco legislativo correspondiente.

Marco legislativo de los desinfectantes

El marco legislativo europeo y estatal en relación a productos desinfectantes está regulado por el Reglamento (UE) n° 528/2012 sobre biocidas (conocido como BPR – Biocidal Products Regulation-) y el Real Decreto 3349/1983, de 30 de noviembre, por el que se aprueba la Reglamentación Técnico-Sanitaria para la fabricación, comercialización y utilización de plaguicidas, respectivamente.

Según lo establecido por la legislación anterior, cualquier producto desinfectante debe disponer del correspondiente registro plaguicida/biocida otorgado por la autoridad competente, específico para la aplicación para la cual ha sido desarrollado (desinfección de manos, de superficies alimentarias/no alimentarias, textil, de aguas de consumo, etc.).

 

Los métodos de ensayo para demostrar la eficacia desinfectante de un producto, que garanticen la suficiente reducción de microorganismos, están perfectamente definidos por el marco normativo anterior. El Reglamento Europeo de Biocidas (BPR), en su Guia de aplicación relativa a la eficacia desinfectante (Guidance on the BPR: Volume II Parts B+C Version 3.0 April 2018), establece las normas EN (en España UNE-EN) de referencia para cada actividad biocida (bactericida, fungicida, levuricida, virucida, esporicida, etc).

En el contexto de pandemia actual, se recomienda encarecidamente que se utilicen desinfectantes autorizados y registrados por el Ministerio de Sanidad, cuyo listado oficial se puede consultar aquí.  Así se puede garantizar que las superficies no se convierten en foco de posible propagación de la COVID-19 mediante contagios indirectos, al entrar en contacto con superficies potencialmente contaminadas.

En concreto, el ensayo establecido por la BPR para evaluar la eficacia virucida de los productos desinfectantes aptos frente al SARS-CoV-2 es la norma europea EN14476 (Antisépticos y desinfectantes químicos. Ensayo cuantitativo de suspensión para la evaluación de la actividad virucida en medicina. Método de ensayo y requisitos (Fase 2/Etapa 1)). Por consiguiente, para obtener el registro de un producto desinfectante que se comercialice con el “claim” de virucida será necesario aportar ensayos de eficacia realizados según esta norma.

La norma EN14476 se realiza frente a tres virus: Poliovirus tipo 1, Adenovirus tipo 5 y Norovirus murino. En caso que el producto demuestre eficacia viricida frente a estos tres virus (equivalente a una reducción del 99,99% de microorganismos -reducción logarítmica de 4 unidades-), se podrá declarar “actividad virucida general” lo que significa que el producto es eficaz frente a todo tipo de virus. Esto se debe a que los tres virus no encapsulados anteriores presentan una elevada resistencia a la acción de los desinfectantes y, por lo tanto, cuando un producto desinfectante es efectivo frente a ellos, puede considerarse que lo será frente a todo tipo de otros virus no probados.

Por supuesto, es necesario hacer hincapié en que los procesos de limpieza, higienización, o desinfección no serán del todo efectivos si no se siguen las recomendaciones de los fabricantes de productos químicos en relación a la concentración adecuada o el tiempo de aplicación recomendada.

Proquimia, con casi 50 años de experiencia en el sector de la higiene y los tratamientos químicos industriales, dispone de protocolos, manuales de buenas prácticas y documentación relacionada adaptadas a distintos sectores (horeca, industria alimentaria, industria química,…), que se puede consultar en esta página web.