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Desinfección textil en procesos de lavado de ropa

Aunque la principal función de un proceso de lavado de ropa es la eliminación de las manchas y suciedades visibles, la reducción de la contaminación microbiológica presente en los tejidos cobra especial importancia para garantizar la disminución de los microorganismos hasta niveles higiénicamente seguros, y así evitar fenómenos de contaminación cruzada que actúen como vías de transmisión y contagio de enfermedades. Este aspecto tiene gran relevancia en el sector hospitalario y geriátrico, para textiles dirigidos a grupos de riesgo y con elevada presencia de elementos corporales (restos de piel, sangre, heces, orina, vómitos,…) de personas posiblemente infectadas.

Durante los últimos años, la creciente concienciación medioambiental ha originado el desarrollo e implementación de programas de lavado textil a baja temperatura, para optimizar su eficiencia energética. Sin embargo, la disminución de la temperatura de lavado conlleva una significativa reducción de la eficacia antimicrobiana del proceso.

Para conseguir que el proceso de lavado de ropa reduzca los niveles de contaminación microbiológica a niveles higiénicamente seguros, es imprescindible disponer de un amplio conocimiento de los mecanismos de desinfección aplicables en los procesos de lavado textil, que permitan aplicar nuevos enfoques compatibles con las actuales tendencias de ahorro energético, necesarios para garantizar la sostenibilidad medioambiental del proceso.

Procesos de lavado de ropa con efecto desinfectante.

Para recuperar las condiciones higiénicas de un tejido contaminado, evitando que pueda actuar como foco de contagio y transmisión de enfermedades, los programas de lavado de ropa deben diseñarse especialmente para esta finalidad. El efecto desinfectante de un proceso de lavado se conseguirá con una adecuada combinación de los siguientes tres parámetros: Temperatura, Tiempo y Acción Química.

Conscientes de la gran importancia que supone la higiene textil, los principales organismos sanitarios internacionales (el Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) a nivel europeo y la World Health Organisation (WHO) a nivel mundial) han publicado numerosas guías técnicas para definir los requerimientos necesarios para garantizar una adecuada desinfección textil durante un proceso de lavado. Estos organismos coinciden en que la desinfección textil debe realizarse mediante la aplicación de programas de lavado que incluyan alguno de los siguientes mecanismos:

  • Desinfección Térmica.
  • Desinfección Termoquímica:
    • En fase de lavado.
    • En fase independiente de descontaminación.

 

Desinfección Térmica.

El proceso de desinfección térmica o termodesinfección permite conseguir la reducción de la carga contaminante de los tejidos mediante la combinación de condiciones adecuadas de Temperatura (alta) y Tiempo, durante una o varias etapas del proceso de lavado.

Las condiciones mediante las cuales se consigue la termodesinfección han estado perfectamente estudiadas y definidas por los organismos sanitarios internacionales mencionados anteriormente, estableciendo las siguientes:

  • Según el CDC la desinfección térmica se consigue con una temperatura mínima de 71ºC y un tiempo mínimo de 25 minutos.
  • Según el ECDC la desinfección térmica se consigue con un lavado a temperatura elevada (90ºC) añadiendo un detergente.
  • Según la WHO la desinfección térmica se consigue con detergente o desinfectante a una temperatura de 70ºC durante al menos 25 minutos.

A nivel operativo, en un proceso de lavado textil, la termodesinfección se realiza habitualmente en la fase de lavado, dosificando un detergente adecuado para altas temperaturas. Adicionalmente, cuando es necesario obtener un efecto de blanqueo de los tejidos, la propia fase de lavado se utiliza también como fase de blanqueo, combinando el detergente con un agente blanqueante químico oxigenado. A las elevadas temperaturas de una fase de termodesinfección, como blanqueantes químicos, se utilizan liberadores de oxigeno activo, como el agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) o el percarbonato sódico. Estos ingredientes, gracias a su capacidad oxidante, permiten aportar al proceso un efecto desinfectante adicional por acción química.

 

Desinfección Termoquímica.

Para aquellas situaciones en las que no se puedan alcanzar temperaturas superiores a 70- 71ºC, deben implantarse programas de lavado que incorporen un agente antimicrobiano que complemente el efecto desinfectante obtenido por las condiciones de temperatura y tiempo de contacto. La desinfección termoquímica consiste en la combinación de Temperatura, Tiempo y Acción Química.

 

Según la fase del proceso de lavado en que se realiza la acción química complementaria, podemos diferenciar los siguientes mecanismos de desinfección termoquímica:

 

En fase de lavado/blanqueo.

La desinfección se consigue mediante la combinación de Temperatura (media), Tiempo y Acción Química durante la fase de lavado/blanqueo, aprovechando la acción química desinfectante aportada por la capacidad oxidante del blanqueante químico utilizado en el proceso.

 

Aunque la principal función de los blanqueantes químicos en el proceso de lavado es actuar como detergentes frente a manchas sensibles a oxidantes (tales como té, café, etc.), su gran capacidad oxidante, los hace especialmente eficaces para la eliminación de microorganismos, aportando un efecto desinfectante al proceso.

 

Entra la gran variedad de oxidantes químicos actualmente utilizados en procesos de lavado a temperatura media (entre 40 y 60ºC) se diferencian:

  • Blanqueantes Oxigenados, tales como:
    • Acido peracético
    • Percarbonato sódico (activado con TAED, para conseguir efecto a bajas temperaturas)
    • Perácidos orgánicos, como el ácido ftaloimidoperoxihexanoico (PAP)
  • Blanquantes Clorados: habitualmente basados en hipoclorito sódico.

 

Todos estos compuestos químicos están debidamente notificados como ingredientes activos biocidas en el marco normativo europeo establecido por el Reglamento (UE) n.º 528/2012 relativo a los biocidas, en concreto, para usos destinados a desinfección de tejidos (tipo de producto PT2).

 

En fase independiente de descontaminación

En caso de temperaturas insuficientes para conseguir el efecto de desinfección termoquímica con los compuestos blanqueantes utilizados en la fase de lavado/blanqueo, la desinfección textil se puede realizar en una fase independiente de descontaminación, mediante la combinación de Temperatura (Baja), Tiempo y Acción Química aportada por un producto biocida específico, el cual debe estar debidamente registrado como desinfectante PT2 según el marco normativo europeo de biocidas o la normativa estatal equivalente.

 

Aunque existe una gran variedad de principios activos biocidas para conseguir el efecto de desinfección textil a bajas temperaturas, entre los mas utilizados actualmente, cabe destacar los amonios cuaternarios, gracias a su amplio espectro desinfectante frente a todo tipo de organismos, baja sensibilidad a suciedades presentes en el proceso y a su buen perfil ecotoxicológico.

 

El proceso de desinfección se realiza a bajas temperaturas (por debajo de 40ºC), en una fase independiente, posterior a las fases de lavado y oxidado, para garantizar que los tejidos están ya limpios y así obtener el máximo rendimiento del producto desinfectante.

 

Conclusiones

Los procesos de lavado de ropa no solo deben eliminar la suciedad presente en el textil, deben también reducir los niveles de contaminación microbiológica presente en los tejidos a niveles higiénicamente seguros, rompiendo cadenas infecciosas y así evitar transmisión de infecciones. Para conseguirlo el efecto desinfectante, es imprescindible disponer de un amplio conocimiento de los mecanismos de desinfección a aplicar en los procesos de lavado de ropa, y así seleccionar la óptima combinación de temperatura, tiempo y acción química.

 

Debido a la gran variedad de microoganismos existentes y a su diferente sensibilidad frente a las condiciones de desinfección (especialmente temperatura y acción química), para conseguir el efecto biocida deseado frente a los organismos a controlar, es recomendable ajustar las condiciones del proceso (tiempo, temperatura y concentración del agente desinfectante utilizado) tomando como referencia los datos disponibles de los estudios de eficacia biocida (normalmente normas EN) frente a los microorganismos objetivo (bacterias, virus, hongos, levaduras, etc).

 

 

Referencias bibliográficas.

(1) Centers for Disease control and Prevention (CDC). Guidelines for Environmental Infection Control in Health- Care Facilities. Updated July 2019. [Fecha de consulta: 14 septiembre 2020]. Disponible en:
https://www.cdc.gov/infectioncontrol/guidelines/environmental/index.html

 

(2) Centers for Disease control and Prevention (CDC). Disinfection and Sterilization Guideline. Updated May 2019. [Fecha de consulta: 14 septiembre 2020]. Disponible en: https://bit.ly/2VKyfj7

 

(3) European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). Interim guidance for environmental cleaning in non- healthcare facilities exposed to SARS-CoV-2. Updated February 2020. [Fecha de consulta: 14 septiembre 2020]. Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/coronavirus-SARS-CoV-2-guidance-environmental-cleaning-non-healthcare-facilities.pdf

 

(4) Organización Mundial de la Salud (WHO). Infection prevention and control of epidemic- and pandemic- prone acute respiratory infections in health care. Updated 2014. [Fecha de consulta: 14 septiembre 2020]. Disponible en: https://www.who.int/csr/bioriskreduction/infection_control/publication/en/

 

 

(5) Bockmühl DP, Schages J, Rehberg L. Laundry and textile hygiene in healthcare and beyond. Microb Cell. 2019 Jul 1;6(7):299-306. doi: 10.15698/mic2019.07.682. PMID: 31294042; PMCID: PMC6600116.

 

AUTOR: Carles Bertrana

 

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